NAVIDAD 2018/19.
Escrito por DE PAMPLIEGA CRA, lunes 7 de enero de 2019 , 19:09 hs , en PRIMER TRIMESTRE

NAVIDAD 2018/19

 

 



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  • Eduardo Navarro el lunes 7 de septiembre de 2026, 09:33 hs

    Así debemos actuar si un coche comienza a arder y no disponemos de un extintor

    Un coche puede pasar de emitir un simple hilo de humo a estar envuelto en llamas en muy poco tiempo. Un fallo eléctrico, una fuga de combustible, un sobrecalentamiento del motor o un accidente pueden desencadenar un incendio que, además de destruir el vehículo, puede poner en peligro a sus ocupantes y a las personas que circulan alrededor.

    Ante una situación así, la primera reacción no debe ser buscar cómo salvar el automóvil, sino proteger la vida de quienes se encuentran en su interior. Cuando un vehículo comienza a arder, cada decisión cuenta: detenerse en un lugar seguro, apagar el motor, evacuar el habitáculo, mantener una distancia prudente y avisar a los servicios de emergencia son actuaciones mucho más importantes que intentar controlar por nuestra cuenta un incendio que puede evolucionar de manera imprevisible.

    Esta cuestión adquiere todavía mayor relevancia durante los periodos de altas temperaturas y riesgo elevado de incendios forestales. Un vehículo estacionado sobre vegetación seca o un automóvil que sufre una avería en las proximidades de un monte puede convertirse en un foco capaz de iniciar un incendio de mayores dimensiones. Por eso, la protección contra incendios en la actualidad no debe entenderse únicamente como la existencia de medios de extinción en edificios, industrias o establecimientos. También implica adoptar hábitos preventivos y conocer cómo reaccionar ante una emergencia en carretera.

    ¿Por qué puede incendiarse un coche?

    Los incendios de vehículos pueden tener orígenes muy diferentes. En algunos casos aparecen después de un accidente, mientras que en otros se producen cuando el automóvil se encuentra circulando o incluso estacionado. El motor reúne numerosos elementos que trabajan a temperaturas elevadas y, al mismo tiempo, el vehículo incorpora combustible, aceites, plásticos, cableado y componentes eléctricos capaces de alimentar una combustión.

    Entre las causas más habituales encontramos el sobrecalentamiento del motor, las fugas de combustible, los cortocircuitos, el deterioro del cableado, determinados fallos mecánicos, las pérdidas de aceite y otros líquidos inflamables que entran en contacto con superficies calientes. También pueden producirse incendios después de reparaciones incorrectas o como consecuencia de daños sufridos en un accidente.

    Los sistemas eléctricos merecen una atención especial. Los automóviles modernos incorporan cada vez más componentes electrónicos, mientras que los vehículos híbridos y eléctricos añaden sistemas de almacenamiento de energía de elevada capacidad. Esto hace especialmente importante mantener el vehículo en buenas condiciones y solucionar cualquier anomalía antes de que pueda convertirse en una emergencia.

    Señales que indican que un vehículo puede estar comenzando a arder

    No siempre veremos las llamas inmediatamente. En muchas ocasiones existen señales previas que nos permiten detectar que algo no funciona correctamente. Un olor intenso a plástico o goma quemada, humo procedente del capó, chispas, una subida anormal de la temperatura del motor o la aparición repentina de determinadas averías pueden ser indicios de un problema serio.

    También debemos prestar atención a la presencia de humo bajo el vehículo, a pérdidas de líquidos, ruidos inusuales o cualquier comportamiento extraño inmediatamente después de un accidente. Ante una combinación de humo y olor a quemado, no conviene continuar circulando para comprobar si el problema desaparece.

    Si disponemos de margen para hacerlo con seguridad, debemos abandonar la vía y detenernos en una zona alejada de otros vehículos, edificios, árboles y vegetación seca. Una vez detenido el coche, debemos apagar el motor y proceder a la evacuación.

    La prevención empieza mucho antes del incendio

    La protección contra incendios no comienza cuando aparecen las llamas. Comienza con la prevención. Una revisión periódica permite detectar manguitos deteriorados, pérdidas de aceite, problemas en el sistema de refrigeración, conexiones eléctricas defectuosas o baterías que necesitan ser sustituidas.

    Del mismo modo que en una vivienda, un comercio, un taller o una instalación industrial se recurre a extintores y otros medios de protección para reducir las consecuencias de un incendio, en el ámbito del automóvil debemos valorar qué medidas preventivas pueden resultar útiles. Disponer de medios adecuados y saber utilizarlos correctamente puede ser determinante cuando el fuego todavía se encuentra en una fase inicial.

    Sin embargo, llevar un equipo de extinción no significa que debamos exponernos al peligro. Ningún vehículo merece arriesgar una vida. Un incendio que parece pequeño puede ocultar daños en el depósito, en la instalación eléctrica o en otros componentes susceptibles de provocar una propagación repentina.

    ¿Qué debemos hacer si el coche comienza a arder mientras circulamos?

    1. Detener el vehículo cuanto antes

    Si detectamos humo o llamas mientras conducimos, debemos buscar un lugar seguro para detenernos. Siempre que sea posible, evitaremos zonas con vegetación seca, cunetas cubiertas de hierba, áreas boscosas y lugares próximos a otros vehículos.

    Si estamos circulando por una carretera, debemos señalizar la situación siguiendo las normas de seguridad vial y alejarnos de la calzada cuando resulte seguro hacerlo. La prioridad es evitar un segundo accidente mientras se desarrolla la emergencia.

    2. Apagar el motor

    Una vez detenido el vehículo, debemos apagar el motor y desconectar el sistema de encendido. Esta actuación puede contribuir a reducir determinadas fuentes de energía que intervienen en el funcionamiento del automóvil.

    No obstante, debemos tener claro que apagar el motor no significa que el incendio esté controlado. Un vehículo puede continuar ardiendo debido al combustible, materiales calientes, instalaciones eléctricas o energía almacenada en determinados sistemas.

    3. Evacuar inmediatamente el habitáculo

    Todos los ocupantes deben salir del automóvil. No debemos perder tiempo recogiendo equipaje, teléfonos, documentación u otros objetos personales. En una emergencia de estas características, esos bienes materiales dejan de tener importancia.

    Si viajan niños, personas mayores o pasajeros que necesitan asistencia, debemos facilitar su evacuación siempre que podamos hacerlo sin quedar expuestos al fuego o al humo.

    4. Alejarnos del vehículo

    Una vez fuera, debemos aumentar la distancia respecto al automóvil. Un incendio puede provocar la rotura de neumáticos, desprendimientos de componentes, emisión de gases y, dependiendo del vehículo y de las circunstancias, situaciones especialmente peligrosas.

    No debemos permanecer apoyados en el coche ni acercarnos para observar cómo evoluciona el fuego. Lo adecuado es situarnos en un punto seguro, preferiblemente alejado del tráfico y fuera de la trayectoria de posibles humos.

    5. Avisar al 112

    La llamada al 112 debe realizarse cuanto antes. Debemos indicar nuestra ubicación, la carretera en la que nos encontramos, el sentido de circulación, el estado del vehículo y si hay personas heridas o atrapadas.

    También debemos informar de si el coche se encuentra cerca de vegetación, si existen otros vehículos implicados o si transporta algún tipo de mercancía peligrosa. Cuanta más información relevante proporcionemos, más fácil será para los servicios de emergencia valorar la situación.

    ¿Qué podemos hacer si no tenemos un extintor?

    Esta es una de las preguntas más importantes. La respuesta depende de la magnitud y localización del incendio. Si el fuego ya ha adquirido intensidad, no debemos intentar apagarlo por nuestra cuenta. Nuestra actuación debe limitarse a evacuar, alejarnos y avisar a los servicios de emergencia.

    Si las llamas son muy pequeñas y se encuentran perfectamente localizadas, algunas medidas pueden ayudar a contener un foco incipiente. Pero debemos valorar continuamente el riesgo. En cuanto el fuego aumente, aparezca una gran cantidad de humo o no podamos mantener una distancia segura, debemos abandonar cualquier intento de intervención.

    ¿Podemos utilizar tierra o arena para apagar un pequeño fuego?

    En determinadas circunstancias, la tierra seca o la arena pueden ayudar a sofocar un foco pequeño al dificultar el contacto entre las llamas y el oxígeno. Esta posibilidad puede resultar especialmente relevante cuando no disponemos de un extintor y el fuego está localizado sobre una superficie donde sea posible cubrirlo sin acercarnos excesivamente.

    Pero no debemos interpretar esta alternativa como un sustituto de un equipo de extinción. Si las llamas proceden del vano motor y están creciendo, si el fuego se extiende rápidamente o si existe una fuga de combustible, acercarnos puede ser mucho más peligroso que dejar actuar a los bomberos.

    ¿Debemos utilizar agua para apagar un coche incendiado?

    No debemos recurrir al agua de forma improvisada como primera opción. Un incendio de vehículo puede involucrar combustible, aceites, componentes eléctricos y otros materiales para los que arrojar agua no constituye una respuesta adecuada.

    Además, intentar extinguir un incendio desde una posición insegura puede exponernos al humo y a una propagación repentina. En una emergencia real, la decisión más segura suele ser evacuar y dejar la intervención a profesionales equipados para determinar el agente extintor y el procedimiento apropiados.

    ¿Es obligatorio llevar un extintor en el coche?

    En España, la obligación de disponer de equipos de extinción depende del tipo de vehículo y del uso al que esté destinado. Por ello, no debemos trasladar automáticamente las obligaciones aplicables a autobuses, vehículos de transporte u otros vehículos a un turismo particular.

    Aunque para determinados turismos no sea obligatorio disponer de un extintor, contar con un extintor coche adecuado puede constituir una medida preventiva interesante. Lo fundamental es que el equipo sea apropiado, esté correctamente mantenido y, sobre todo, que sepamos cuándo resulta seguro utilizarlo.

    La protección contra incendios actual se basa precisamente en combinar prevención, detección temprana, medios adecuados y una respuesta segura. El extintor puede ser una herramienta útil frente a un fuego incipiente, pero nunca debe convertirse en una razón para permanecer junto a un vehículo que ya está completamente afectado por las llamas.

    Qué no debemos hacer cuando un coche está ardiendo

    En una emergencia es fácil actuar por impulso. Sin embargo, algunos comportamientos pueden incrementar considerablemente el peligro.

    • No debemos permanecer dentro del vehículo esperando a comprobar si el humo desaparece.
    • No debemos regresar al habitáculo para recuperar objetos personales.
    • No debemos respirar directamente el humo ni permanecer cerca del foco.
    • No debemos abrir completamente el capó si sospechamos que el fuego se encuentra en el compartimento del motor.
    • No debemos acercarnos para grabar el incendio o comprobar sus daños.
    • No debemos intentar apagar un incendio desarrollado con medios improvisados.
    • No debemos estacionar el vehículo sobre vegetación seca cuando existan alternativas seguras.

    Por qué no conviene abrir completamente el capó

    Cuando existe un incendio en el compartimento del motor, abrir completamente el capó puede favorecer una entrada repentina de oxígeno. Si el fuego estaba parcialmente limitado por la falta de aire, esa nueva aportación puede provocar un aumento rápido de las llamas.

    Por esta razón, si se dispone de un extintor y las circunstancias permiten intervenir sin asumir un riesgo excesivo, la descarga debe realizarse siguiendo las instrucciones específicas del fabricante y manteniendo siempre una vía de escape. Si el incendio es importante, la decisión correcta es abandonar la intervención y esperar a los bomberos.

    La importancia de actuar con especial precaución ante vehículos eléctricos e híbridos

    Los vehículos eléctricos e híbridos incorporan baterías de alta tensión y sistemas de almacenamiento energético que requieren una consideración específica durante un incendio. Las baterías de ion-litio pueden presentar fenómenos como la fuga térmica, capaces de generar una liberación intensa de calor y favorecer la reaparición del fuego.

    Por este motivo, ante un incendio desarrollado en un vehículo eléctrico o híbrido debemos extremar todavía más la precaución. No debemos realizar intervenciones improvisadas ni asumir que la ausencia momentánea de llamas significa que el peligro ha desaparecido.

    La información técnica disponible sobre el vehículo y la valoración de los servicios de emergencia son fundamentales para determinar cómo debe abordarse cada situación.

    Un coche incendiado también puede provocar un incendio forestal

    Durante los meses de mayor riesgo, la relación entre los incendios de vehículos y los incendios forestales adquiere una importancia especial. Un automóvil incendiado junto a una cuneta con vegetación seca puede convertirse en el punto de inicio de una propagación rápida si existen altas temperaturas, viento y baja humedad.

    Por eso debemos evitar estacionar sobre hierba seca y mantener el vehículo alejado de zonas donde una fuente de calor pueda entrar en contacto con vegetación. Tampoco debemos arrojar colillas desde las ventanillas ni continuar circulando con averías que puedan generar temperaturas anormales o pérdidas de líquidos inflamables.

    La prevención adquiere aquí una dimensión colectiva: proteger un vehículo también significa evitar que su incendio termine afectando a personas, infraestructuras, viviendas o espacios naturales.

    Cómo prevenir un incendio del vehículo

    La mejor emergencia es aquella que conseguimos evitar. Para reducir las posibilidades de incendio debemos mantener un programa básico de mantenimiento y prestar atención a cualquier anomalía.

    • Realizar revisiones mecánicas periódicas.
    • Comprobar el estado del sistema de refrigeración.
    • Revisar manguitos y conexiones.
    • Detectar y reparar fugas de combustible o aceite.
    • Inspeccionar el cableado eléctrico.
    • Sustituir baterías deterioradas o defectuosas.
    • Evitar modificaciones eléctricas realizadas sin garantías técnicas.
    • Mantener limpio el compartimento del motor.
    • No ignorar olores a quemado o humo.
    • Evitar estacionar sobre vegetación seca en épocas de elevado riesgo.

    Una emergencia que exige prevención, no improvisación

    La seguridad frente a los incendios ha dejado de ser una cuestión limitada a determinados edificios o instalaciones. La importancia de la protección contra incendios en la actualidad se entiende también en situaciones cotidianas como un vehículo que comienza a arder en carretera. Conocer los riesgos, disponer de medios apropiados cuando corresponda y, sobre todo, saber cuándo debemos intervenir y cuándo debemos alejarnos forma parte de una cultura de prevención eficaz.

    En este contexto, resulta especialmente útil conocer recursos especializados que explican de forma práctica cómo reaccionar ante estas emergencias, como la reciente guía/noticia sobre así debes actuar si un coche comienza a arder y no dispones de un extintor, centrada precisamente en las decisiones que debemos tomar cuando carecemos de un medio portátil de extinción.

    Si un coche comienza a arder, nuestra prioridad debe estar perfectamente clara: detenernos, apagar el motor, evacuar a todos los ocupantes, alejarnos y llamar al 112. Solo cuando el incendio sea muy pequeño, exista un medio adecuado y podamos actuar sin quedar expuestos podremos valorar una intervención inicial. En caso contrario, no debemos correr riesgos.

    Un automóvil puede sustituirse. Una vida no. Y precisamente por eso la protección contra incendios exige algo tan sencillo como decisivo: prevenir cuando todavía estamos a tiempo y saber actuar correctamente cuando la emergencia ya ha comenzado.

  • Lesla G. el lunes 14 de septiembre de 2026, 21:50 hs

    Un fuego consume un autocar en una nave del polígono de Son Castelló, en Palma de Mallorca

    El vehículo quedó completamente calcinado tras declararse las llamas en el interior de una nave industrial.

    Un incendio registrado el sábado por la noche en el polígono de Son Castelló, en Palma de Mallorca, destruyó por completo un autobús que se encontraba estacionado dentro de una nave industrial de la calle Gremi Tintorers. El fuego movilizó a varias dotaciones de los Bombers de Palma, que trabajaron en el lugar para controlar las llamas.

    El aviso se produjo alrededor de las 23.00 horas, cuando el fuego ya afectaba al vehículo aparcado en el interior del inmueble. A la llegada de los bomberos, el autocar estaba envuelto en llamas y la intensidad del fuego terminó provocando que quedara calcinado. La intervención permitió actuar sobre el incendio, aunque no fue posible recuperar el vehículo.

    ¿Qué ocurre cuando un incendio alcanza el interior de una nave?

    Un vehículo de grandes dimensiones ardiendo dentro de una nave puede generar una elevada carga térmica en un espacio cerrado. Las llamas y los gases calientes pueden alcanzar rápidamente elementos situados en las proximidades, mientras que el calor acumulado puede afectar a revestimientos, instalaciones y componentes estructurales.

    La evolución de un fuego de estas características depende de factores como la cantidad y naturaleza de los materiales combustibles, la ventilación disponible, la configuración del inmueble y la distancia entre el foco y los elementos constructivos. Por ese motivo, la resistencia al fuego de vigas, pilares y cubiertas tiene un papel relevante cuando las llamas se desarrollan en el interior de un establecimiento industrial.

    El tratamiento de vigas y pilares puede ampliar la resistencia de la estructura

    La ignifugación de naves industriales engloba diferentes soluciones destinadas a mejorar el comportamiento de determinados elementos constructivos frente a la acción del fuego. En estructuras metálicas pueden utilizarse pinturas intumescentes que reaccionan ante temperaturas elevadas y forman una capa aislante, mientras que otros sistemas recurren a morteros o revestimientos específicos.

    El objetivo técnico es retrasar el calentamiento de los elementos estructurales y mantener durante un periodo determinado sus prestaciones frente al fuego. El nivel requerido depende de las características del edificio, del uso previsto y de las exigencias establecidas por la normativa aplicable al establecimiento.

    Sellados y soluciones resistentes al fuego para limitar la propagación

    Las ignifugaciones también pueden incluir soluciones destinadas a proteger determinados puntos vulnerables del inmueble, como pasos de cables, tuberías, conductos o encuentros entre diferentes elementos constructivos. Los sellados resistentes al fuego permiten reducir el riesgo de que las llamas y los gases calientes encuentren vías de propagación a través de huecos o penetraciones.

    Estas medidas adquieren especial relevancia en instalaciones industriales donde existen diferentes zonas de trabajo, almacenes o recorridos de instalaciones. La elección del sistema debe responder a las características concretas del elemento que se pretende proteger y a las prestaciones de resistencia al fuego exigidas.

    La estructura determina cuánto tiempo puede mantenerse estable el edificio

    Cuando un incendio permanece activo durante un periodo prolongado, la temperatura de los materiales estructurales puede aumentar considerablemente. En el acero, por ejemplo, la pérdida progresiva de resistencia mecánica a temperaturas elevadas puede comprometer la capacidad portante de vigas y pilares si el elemento no dispone de una protección adecuada.

    Por ello, los proyectos de protección contra incendios contemplan periodos de resistencia al fuego, expresados habitualmente mediante clasificaciones como R30, R60 o R90. La cifra indica el tiempo durante el cual el elemento debe conservar su capacidad portante bajo las condiciones de ensayo correspondientes.

    El incendio del autocar deja daños concentrados en el interior del inmueble

    En el caso ocurrido en Son Castelló, el foco se localizó en un autobús estacionado dentro de la nave de la calle Gremi Tintorers. La rápida intervención de los equipos de extinción permitió trabajar sobre las llamas, aunque la intensidad alcanzada por el fuego hizo que el vehículo terminara completamente destruido.

    Las circunstancias que originaron el incendio y la posible afectación de otros elementos de la nave deberán determinarse a partir de las actuaciones y comprobaciones que correspondan. La magnitud de los daños en un inmueble industrial depende no solo del foco inicial, sino también del tiempo de exposición al calor y de las características constructivas del recinto. Encuentra más artículos de investigación y noticias enprofire.es.

    La protección estructural forma parte del diseño de una nave industrial

    La resistencia frente al fuego no se limita a un único producto aplicado sobre una superficie. La solución debe seleccionarse atendiendo al tipo de estructura, sus dimensiones, las condiciones de exposición y las prestaciones que deben alcanzarse. En estructuras metálicas, por ejemplo, el espesor de una protección puede variar en función del factor de sección y del perfil utilizado.

    También resulta necesario conservar las prestaciones del sistema durante la vida útil del edificio mediante las operaciones de mantenimiento que correspondan. Cualquier modificación posterior de instalaciones, revestimientos o elementos constructivos puede requerir una revisión de las condiciones existentes.

    El incendio de Son Castelló vuelve a poner el foco sobre la respuesta de los inmuebles industriales cuando las llamas se desarrollan en espacios cerrados. En una situación así, la actuación de los servicios de emergencia y las características constructivas del edificio condicionan la evolución del siniestro y los daños que finalmente se producen.